jueves, 1 de febrero de 2018

Formación Integral en la personas


La formación integral es amplia, y esto es lo fascinante de este tema, pues nos permite navegar libremente en su basto océano. Pero debemos hacerlo en su debido orden. Iniciando en su punto de partida y desarrollarse paso a paso en su ruta de lineamiento para atesorar sus riquezas.
Sin lugar a duda, el punto de partida es la formación de persona. Dios hizo a las personas con un propósito determinado y esa es la encomienda delegada al  ser humano de parte de su Creador. La formación del ser humano también tiene su punto de partida para el desarrollo personal, y así, llegar al máximo de su potencial.

El carácter y la actitud

El punto de partida de cada persona es su actitud; debe ser formada y consolidada. Esto se logra con instrucciones solidas dirigida al carácter para estructurar una voluntad estable en pro del progreso.
En el carácter y la actitud existe diferencia y similitud

La diferencia

El carácter se define como algo distintivo que diferencia a una persona de otra. Relacionado a su forma de ser, pensar y actuar y sentir. La actitud es la disposición de ánimo con la que una persona afronta las situaciones.

La similitud

El carácter se describe como la manera de pensar, actuar y sentir. La actitud como bibliotecaria recoge los pensamientos y sentimiento que está en el interior de las personas y la proyecta al exterior, hacia afuera. Es como el vehículo del carácter que hace su recorrido de adentro hacia afuera. Eso es lo que se ve exteriormente en las personas. De allí se deriva el pensamiento: “Usted es su actitud y su actitud es usted”. Eso indica que, nuestro comportamiento proviene de nuestra actitud. 
La actitud puede ser positiva o negativa según como este alimentado su carácter. En el próximo artículo estaré abordando por separado lo que es el carácter y que  la actitud

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