Factores que
intervienen en el carácter 1
Primera parte
Existen tres factores que influyen en el carácter. Dos internos y
uno externo. Las influencias más poderosas que moldean el carácter del ser
humano para bien o para mal son las siguientes:
- El
temperamento
- Los
niveles morales intuitivos y la conciencia
- La
preparación de la infancia
El temperamento
Es la combinación de rasgos heredados, que recibe la persona de sus
padres en el momento de la concepción. El temperamento es uno de los elementos
que más influye en el carácter. Humanamente hablando, no hay nada que tenga una
influencia más profunda sobre el comportamiento que el temperamento que
heredamos. Es responsable, en buena medida, de nuestras acciones y reacciones,
de nuestra respuesta emocional, y, en mayor o menor grado, de casi todo lo que
hacemos. El temperamento de la persona es el que hace que sea abierta o
extrovertida, tímida o introvertida.
El temperamento imprime un curso general al comportamiento de todas las
personas, y dichas líneas generales ejercen su influencia sobre ella durante
todo el desarrollo de su vida. De un lado están los rasgos positivos, de otro,
sus debilidades. La ventaja principal que ofrece el conocimiento de los temperamentos
básicos es la de poder descubrir cuáles son los rasgos fuertes y débiles
más pronunciados, a fin de que, con la ayuda de Dios, podamos superar las
debilidades y sacar el máximo provecho de los puntos positivos.
Según la teoría de los temperamentos, tal como la concibió Hipócrates
hace más de 2,400 años, se divide a los individuos en cuatro categorías
básicas, que se denominan: sanguíneo, colérico, melancólico y flemático. Cada
uno de estos temperamentos tiene puntos fuertes y débiles, que forman partes
distintivas de su naturaleza, en todo el curso de la vida. Una vez que la
persona ha diagnosticado su propio temperamento básico, está en mejores
condiciones de determinar las oportunidades vocacionales y sus debilidades
naturales
Los niveles morales
intuitivos y la conciencia (factor interno)
Todo ser humano nace con un sentido intuitivo del bien y del mal, que lo
distingue de los animales y lo caracteriza como una criatura moral. Dicho
código moral intuitivo no es tan riguroso como Los Diez Mandamientos, pero es
semejante. Los antropólogos han encontrado tribus primitivas que no han tenido
ningún contacto con el Libro Sagrado, y que, no obstante, poseen códigos
similares a la ética judeo-cristiana, lo que confirma su origen intuitivo. Por
otro lado, las Sagradas Escrituras dicen con claridad meridiana que las
personas poseen una conciencia que las acusa y las defiende. (Romanos 2:15).
El buen carácter se edifica permitiendo que las enseñanzas del Libro Sagrado
refuercen ese nivel moral intuitivo que todas las personas reciben al nacer. El
Libro de Proverbios es el que más contribuye a construir el carácter. Este
libro tan práctico se divide en 31 capítulos, uno para cada día de la mayoría
de los meses del año, y es modo ideal para edificar y fortalecer un buen
carácter. Si los padres pusieran tanto afán en infundir en sus hijos un buen
carácter, como el que ponen en sacrificarse para proporcionarles una buena
educación, lograrían hombres y mujeres mejores y más fuertes. El joven cuyo
carácter es fortalecido de ese modo, no tendría problemas para lograr una
educación adecuada.
La preparación de la
infancia (factor externo)
El Creador le ha proporcionado a cada niño un equipo de tutores, llamado
padres. Aunque no medie el beneficio de una preparación formal, dichos padres
constituyen fácilmente la fuerza humana más significativa en la modelación del
carácter de ese niño, en última instancia, de ese hombre. El lugar que ocupan
en el corazón de su hijo, les ofrece una tremenda oportunidad para moldear el
carácter de ese ser amado.
Por su importancia y contenido dedicaremos un artículo aparte a la
preparación de la infancia como uno de los factores más influyente en el
carácter.
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